Elena quiso ser actriz ya desde pequeña y se marchó en el verano del 96 a Cádiz y después a Madrid para hacer las pruebas de acceso a la Real Escuela
Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD), haciendo un curso de interpretación con el actor Manuel Morón.
Casting para África
Su representante, Katrina Bayonas, hacia el casting para una película, Africa, de Alfonso Ungría, y estaba desesperada porque
había visto a 500 actrices. Le llamó preguntándole por alguna chica joven que pudiera dar para el personaje y él le dijo: Si,
hay dos, y una era Elena. Entonces se fue a Madrid a hacer el casting y a la vez las pruebas de la RESAD. “¿Cuántos años tienes?”,
le preguntó Alfonso Ungría. “Dieciséis”, mintió Elena. Y coló. “Yo buscaba a alguien de 15 años y las actrices, que lo sabían,
me mentían. Después de hacerle la prueba a más de doscientas chicas fui agudizando el ojo. Si no era verdad, lo notaba. Pero
con Elena todos nos lo tragamos”, recuerda Ungría. Hasta que llegó el momento de firmar el contrato y alguien dijo: “Elena,
tiene que venir tu madre, porque eres menor de edad”. Entonces hubo de confesar el engaño. Ungría se quedó blanco. “Dijo:
‘Bueno, supongo que si todos nosotros nos lo hemos tragado, también se lo tragarán los espectadores”. Y así fue.
Así empezó su primera película y a estudiar, todo a la vez. Allí estaba Elena Anaya, viviendo en la capital de España, en
un piso compartido con dos franceses a los que no conocía de nada.
Familia y expulsión del RESAD
Posteriormente pasó las pruebas de ingreso en la RESAD, pero cuando Fernando León de Aranoa le fichó para su película Familia, la
echaron, demasiados meses sin pisar las aulas (es una escuela pública y ella ya es una profesional). Entonces se apuntó
a la escuela de interpretación de Juan Carlos Corazza.
Formación permanente
Siguió compaginando estudios y trabajo, porque después siguieron la obra de teatro A Bocados (donde conoció a Gustavo Salmerón, su novio)
con la pieza Una luz que ya no está, de Maxi Rodríguez. Llegan las películas Grandes Ocasiones, Finisterre, Lágrimas Negras, Las
huellas borradas, El invierno de las Anjanas y El árbol del penitente. Ella sigue estudiando y hace cursos permanentemente.
Sabe que el entrenamiento es una gimnasia básica que no se puede abandonar.